Te Cortaría en Mil Pedazos : relatos, historias propias. Resucitandote en cada historia. | Weblog de Cristian Sena

Y sonó el teléfono, “es ella, es ella” pensó, se acerco despacio, camino normal, lo dejaba sonar, no quería demostrar que estaba desesperado por atender. Pero tampoco quería que ella pensara que no estaba esperando su llamado, apuro los últimos pasos y atendió. Solo se escucho decir;

—No, gracias, bastante me cojen con las promociones de Movistar.

Y corto, desplomado se volvió a la cama, pensando en que ella ya no llamaría, ya era tarde, “Pero siempre es tarde, la putisima madre”, se decía.
Ya su enojo era personal, donde había quedado aquel tipo tolerante, ahora estaba totalmente inquieto, estaba histérico, no aguanto más y decidió llamarla él.
Marco el teléfono diciendo cada numero en voz alta para chequear que lo estaba marcado bien, y dio ocupado, “que imbécil, me debe estar llamado ella”.
Corto y se quedo mirando el teléfono con asco, con bronca, algo raro en él. Una persona totalmente pasiva, estaba irreconocible, comprobó que no sabía esperar.
“Y bueno, por ahí le paso algo”, al segundo “pero daba ocupado...”, decidió ir por un refresco, puso dos hielos y derramo un poco de Whisky en su jean y el resto al vaso. Lo tomaba en cortos sorbos, “así da gusto esperar”, pensaba y una sonrisa picara se divulgaba por sus labios.
Sonó el teléfono por fin. De la exaltación tiro el vaso a la mierda de un codazo. No sabía que hacer si atender o limpiar, opto por lo primero.

—Hola... –dijo con un tono de resignación.
—Señor, disculpé, ¿Por qué decía que ya lo “cojemos” con las promociones de Movistar? ¿Le parecen precios elevados por el servicio contratado? ¿No esta conforme usted con el servicio?. Yo lo llamo por algo totalmente diferente, por Speedy, Internet Banda ancha de alta velocidad.
—Mira, Rocio, por tu tonada sos cordobesa. Yo sé que vos estás laburando, sabes que hice recién, de un codazo tire el whisky que me había servido por atenderte a vos.
—Uh, señor, disculpe, no sabía que bebía.
—Lo sé, Rochy, lo sé.
—¿Se lastimo?
—El vaso, se hizo moco, no sirve más.
—¿Y usted?
—¿Quiere que le cuente como estoy yo?
—Me encantaría saberlo, suena angustiado, yo entiendo que por ahí el servicio es un poco como podría decirlo, “subidito”, pero usted tiene que entender que todo se fue al demonio. Ahora Internet es un privilegio y una necesidad, no es que quiera decir...
—Rochy, el servicio es genial. A mi me preocupan otras cosas, la vida Rochy, la vida...
—La vida, estamos iguales, yo estoy llamando desde las diez de la mañana, hablo todo él día con gente que nunca conocí, ni voy a conocer, ¿Sabe que horrible que es este trabajo?. Hablar con la gente que ni siquiera te escucha y muchas veces te insultan directamente.
—Perdón, Rocio.
—No, no lo decía por usted, es que en verdad te insultan, te faltan el respeto, se olvidan que soy una dama y que también tengo mis problemas.
—Claro, te entiendo, a mi me pasa igual. Pero al revés, espero un llamado, y me esta desesperando, eso hace que me olvide de las demás personas. Acepte mis disculpas Rocio, por favor.
—Señor, no tiene por que pedirme disculpas.
—Por favor, Rocio, por favor.
—Esta bien señor, gracias, me alegró el día, y si yo no se lo digo usted no se entera, entiende, es triste este trabajo, en fin, es triste la vida.
—Sí, Rocio, es así. Encima vos, ¿De donde sos?.
—De Posadas, Misiones.
—Encima eso, ni siquiera podría invitarla a tomar un café.
—¿Usted no es alcohólico señor?
—No, Ro, no, en realidad no me gusta para nada el whisky, pero quería algo para aflojarme un poco.
—Ah, pensé que le entraba...
—No, también soy tartamudo cuando me pongo nervioso, no sabe que feo.
—¡No me diga, yo también!
—Ja, las casualidades.
—Sí, es la primera vez que se lo confieso a alguien.

Se hizo un silencio, desde la ventana se podía ver salir al sol tímido, estaba bastante fresco, “tengo que pintar...”, se dijo, “urgente, estos colores son muy fríos”.

—Rocio, supongamos, que usted sale del trabajo, ¿apropósito a que hora sale?
—A las 23
—Bueno, supongamos que usted, llega a su casa, y se dice, tengo que pintar, pero no sé de que color, ¿Cómo hace usted para saber cual es el color correcto a la hora de pintar una habitación?.
—Señor, eso generalmente se basa en el gusto de cada uno. Pero los colores tienen significados, tendría que ir a una pinturería y hablar con los empleados, ellos seguramente le sabrán decir.
—Ah, esta bien. Pero... ¿Usted, cual es su color preferido?.
—El blanco.
—¿El blanco?, me jodés.
—No, señor, el blanco es mi color preferido.
—Entonces no pinto nada.
—¿Por qué?
—Por que ya esta pintado de blanco.
—Pero señor, usted hace cinco minutos quería cambiar de color.
—No, no sabía que color era el correcto, pero veo que no soy el único que le gusta el blanco. Entiende, va más allá de una explicación simple.
—Sí, sabe, yo tengo la cocina de rosa. Odio el rosa y me deprimo cada vez que cocino o lavo los platos. No se ría, pero voy a comer al baño...
—Espera, espera, espera, ¡Yo también como en el baño!
—Uy señor, una pregunta que se me vino a la cabeza, su servicio, ¿le esta brindando los descuentos en llamadas nacionales?.
—A ver espera que me fijo en la boleta.
—Bueno lo espero, gracias.

Corrió y de la desesperación, se enrosco en el cable del teléfono, lo desprendió de la pared, tanto trabajo le había dado agarrarlo con los clavitos, calculo todo, cada treinta y dos centímetros le ponía un sujeta cable. Freno su corrida, y levanto el teléfono, casi desesperado dijo.

—¿Rocio?


Parte II

2 Comentarios:

# N€N €§T®€LLÅ dijo...

Me encantooo!

Quiero segunda parte :D

Beso!

Emily

# ¤Numi¤ dijo...

Buuu
Por qué cada vez que esperamos una llamada así no nos damos cuenta que no vamos a ir a ningún lado, o por lo menos no donde queremos llegar¿? O sea, salvo que le haya pasado algo inesperado a la otra persona, muy adentro sabemos que si no llama es porque no quiere... :-(

Odio esas esperas que desesperan, y vos nos hacés esperar al prox. capítulo!!! Se habrá cortado?Quiero más!

Besoooo
Nu

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