Te Cortaría en Mil Pedazos : relatos, historias propias. Resucitandote en cada historia. | Weblog de Cristian Sena

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Parte 3 - Final
"Todo termina"

—Y así nació Resortín, esto no lo pongas en la nota, tampoco pongas que estaba drogado, dame una mano.
—Sí quédate tranquilo Morcilla, la nota después la armo en la oficina tranquilo, no se preocupe.
—¿Seguimos?
—Sí como no, era verso lo del tiempo, tengo tiempo de sobra —dijo Morcilla haciendo un guiño cómplice.

Sonreí y le dije;

—Yo necesito llevar algo impactante para el diario, sino me echan a la mierda.
—Uh, estás hasta las manos.
—Mas o menos, cuando el director vea este notón se cae de orto. ¿Quién consigue una nota al creador de Recortín? Nadie.
—Y sí... ¿Tenes alguna otra pregunta?

—¿Qué paso con la fabrica, los empleados, y principalmente con “Resortín”?
—Y vos viste como son las cosas. Muchas personas decían que Resortín “era una pelotudes de un pajero que no tenia mejor cosa que hacer”, “que ni empedo lo comprarían”, mi tío mismo me dijo “¿Y con esto pensas vivir?”.
Tuvo su época, en ese tiempo fue furor, no había nene que no llore por un Resortín y un Naran-ju, pero Aluar me hundió.

—Perdón ¿Aluar, la fabrica metalúrgica?
—Si, esos mismos. Me robaron la idea y comenzaron hacerlos de acero inoxidable y claro, ¿Cómo competir contra esos hermosos Súper Resortines Reforzados?, los míos apenas tenían colores psicodélicos para que los nenes se idioticen, nunca se me hubiera ocurrido hacerlos de acero para que no se rompan, son cosas que uno no las piensa, viene otro y te arruina.
Tuve que cerrar la fabrica, deje dos empleados en la calle, fue muy triste para mí. Es más en este lugar, ves este galpón, acá mismo se fabricaban a los Resortines.

—¿Es decir que usted nunca demando a Aluar?
—Es que no los tenia registrados. Hay cosas macho, que en la vida no dejan de sorprenderte.

De pronto un teléfono comenzó a sonar, Morcilla se paró, y me hizo seña con las manos que espere un minuto, de lejos se lo podía divisar con un cuaderno, anotando y diciendo cosas como “¿Y hasta donde viaja? ¿Con espera? Ya se lo envío”

—¿Y ahora como sigue todo?
—Y ahora estoy acá, manejo una remiseria trucha, no estoy forrado en guita pero puedo sobrevivir.

—Gracias Morcilla, de verdad, muchas gracias, un gusto haberlo conocido.
—De nada pibe, cuídate, si alguna vez inventas algo por más pelotudo que sea regístralo, viste como son estas cosas.

Y me acompaño hasta la puerta. Comencé a caminar despacio, escuchando la entrevista y todo me parecía demasiado conocido, seria muy extraño que Morcilla tenga los mismos vecinos que yo en su barrio, muy extraño.
Seguí caminando y crucé al remisero que me llevo hasta el galpón, me saludo con la bocina y se reía.
El Morcilla vivía a dos cuadras de mi casa. Se ve que el remisero dio unas vueltas para despistarme.

Resortín

Parte 1 - Parte 2

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Parte 2
"Parir siempre cuesta un poco"

—¡Como entraste campeón eh!, una cara de susto impresionante tenias.
—Sí, estuvo bueno, me cagué todo la verdad.
—¿Y viste?, sino pelotudeo un poco me aburro.
—Si, si, siempre hay que hacer cosas nuevas.
—Es que sino me deprimo.
—Eh, pero tampoco se me deprima que vengo hacerle una entrevista, ¡Che, vamos, no sea sonso!
—Es verdad, tenes razón, cuando quieras arrancamos. Fíjate si esta bien de azúcar.
—Esta exquisito, ¿lo hizo usted?
—Así es, con la ayuda de la cafetera, tampoco soy tan genio pibe. —dijo eso y abrió sus manos, en ese momento una sonrisa fanfarrona lo envolvió.
—¿Cuál es su nombre?
—Decime “Morcilla”.

Frente a mí, el creador. Una persona que supo llevar un invento rompiendo todos los prejuicios que se le afrontaron. Un ser, disculpen si les parece que me queda corto el adjetivo pero no podría definirlo de otra manera; un ser extraordinario.
Ya estábamos en confianza y podía comenzar con la entrevista.

—¿Podría trasladarse a la noche en que invento a “Resortin” y decirnos en que estaba pensando?
—Sí, como no. Déjame transportarme... —y cerro sus ojos— fue en el ‘89, a finales de Junio, pónele que eran las ocho de la mañana y venia de una caravana terrible.
Entre a casa y a mi siempre me gusto el Origami... si queres después te hago un porta sahumerios, esos me salen joya...
—Me vendría al pelo. Continué por favor.
—Como te decía, estaba fumeta-fumeta, por que en esa época la droga más fuerte por lo menos en mi barrio era la marimba (Marihuana), nada de merca. Entonces en pleno vuelo, flashe que una Jirafa echa en origami de papel de diario me corría. ¡Pero a las chapas me corría!, no sabes.
Mientras subía la escalera para esconderme en la pieza, no sé que paso, pero algo me agarro de los pies, entonces le tire una patada como si me hubiera convertido en un caballo y se la di en el mentón.
La jirafa comenzó a rodar por la escalera, pero se empezó a desarmar de una forma tan loca que comencé a ver a Resortin ahí. Y me cautivo su movimiento, me fascinó.

—Estamos hablando de un caso de amor a primera vista, por así decirlo...
—Claro, me enamore, fue re loco. Esa mañana me acuerdo que no me pude dormir, por que ya de pensar en la sonrisa de todos los nenes jugando con Resortin, me llenaba el alma, yo siempre fui de barrio, humilde, no tenia grandes juguetes...
—Entiendo, entiendo... continué, continué.

Parte 1 - Parte 3 Final

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Parte 1
La llegada

Me subí al remis, y ahí nomás me ataco.

—¿Ves la venda negra que está a tu lado? Si no te vendas los ojos, no puedo llevarte a destino. El cliente que envió este remis, puso esa condición. A mí ya me pagó.
—No hay problemas. —respondí sin objetar resistencia alguna.

Me vende los ojos, y el remisero de grotesca cabellera y bigotes sospechosos dijo;
—Sí necesitas algo, grita.
—Perfecto, si necesito algo gritar...

No termine de hablar, que salté del asiento, comenzó a sonar Slipknot a todo volumen, nunca antes había viajado así.
Te recorre una adrenalina increíble, uno no sabe a donde va, uno no escucha nada, solo ruidos de hombres a los gritos, por momentos, sentís miedo.
El oficio de ser periodista de los personajes más buscados de Argentina es complicado. Más de una vez me despido de mi familia, porque quizás no vuelva. Pero es mi trabajo, ¿Acaso el gordo Pocho cuando sale uniformado siente miedo? Ni en pedo.

Según mi reloj mental habrán pasado treinta minutos, porque me advirtió el entrevistado ayer con una voz grave, deformada, “trae solo el grabador, ni celulares, ni cámaras, ni reloj. Solo el grabador. Cumplí si querés la nota.” Y me corto.
Supongo que habremos llegado a destino porque el auto clavó los frenos, apago la música, escuche que digitaba unos números, y de pronto sentí el ruido de unas puertas de galpón oxidadas abriéndose.

—Pibe, sácate la venda y baja.
—Gracias, ¿Cuánto le debo?

Y subió su ventana sin hablar. De repente una luz se encendió a mi derecha y una mesa improvisada estaba lista con dos sillas.
Se escuchó una voz y unos pasos de unos zapatos con suela bien firme.

—Sentate. ¿Tomás café?
—Sí, por favor.
—¿Cuántas?
—Dos, y media.
—Te pongo tres.
—Bueno.

Este diálogo se repite a la hora de tomar café con un entrevistado, acortan las frases a la hora de decirte “¿Cuántas cucharadas de azúcar querés?”. No sé por qué que, pero genera un clima tenso.
Metí la mano en el bolsillo y desde la sombra la misma voz me advirtió;

—Epa, ¿Qué hacemos?
—Necesito el grabador.
—Sácate la campera y tírala hacia tu izquierda.
—Pero antes me gustaría sacar el grabador. Se puede romper con el golpe.
—Agárralo, dale que no tengo tiempo.

Siempre supe que esta entrevista seria complicada, fue como una corazonada de periodista algo que te dice “Ojo con este por qué te responde con otra pregunta, hasta perderte”.

Arroje mi campera. Y de las sombras apareció un gordito panzón, petiso, vestido de saco cuadrille marrón (estilo escocés), pantalón de vestir Beige y zapatillas Topper de lona, una especie de sonrisa y dos tazas de café.

Parte 2 - Parte 3 Final

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Parte 6 - Final
"En tú eternidad"

Me fui llorando como un nene, hermano, otra vez llorando, me fui muy triste, no entendía nada, o lo entendía a todo demasiado bien, no sé, fue horrible.
Seguí caminando hasta casa, lo tenía que hacer, tenía que pedirle perdón a mi mujer.
Ya estaba en la puerta de casa, y no sabía que hacer, diez minutos, quince, no sabía que hacer, me encontraba completamente perdido.
Puse la llave, abrí la puerta casi sin hacer ruido y entre, ahí estaba hermano, colgada en el medio del living.
Pensé en la nena, en mi hijita, mi chiquita, tres añitos tiene y todo se reducía a un dolor en el pecho. Mi vida, de pronto dependía de un órgano asesino, el corazón. Y no me salvaba mi titulo de abogado, no me salvaba el sueldo a fin de mes, no me salvaban mis amigos, nada me salvaba, ¿Me entendés? El bobo me estaba jugando una mala pasada, pero pensá en la nena, bobo, no me abandones ahora. Y no sé que paso, pero algo me rescato, me lleno de luz, corrí hasta donde estaba mi mujer, a abrazarla, intente levantar pero siempre es tarde, estaba congelada, ya se había ido.

Y todo lo que paso es mi culpa, toda situación narrada es culpa mía. Sabes hermosa, hijita, después de tanto tiempo comprendí que cuando se me había aparecido el Gabriel en esa época y me dijo que pida perdón, yo tendría que haber ido para casa a pedirle perdón a mamá, pero lo interprete mal y me fui a buscar la novia de él. Me arrepiento tanto de no haber ido a casa, me arrepiento tanto de haber discutido, encima todo fue por una boludes.
Pero yo se quien me rescato, fue mi hija la que me saco de toda la tortura, la que me salvó, y es hasta el día de hoy, que vos, mi amor, bebe hermosa, me rescataste.
Es por esto que te escribo, y perdón si la lectura comienza a complicarse, estoy llegando al final en el amplio sentido de la palabra ya no se coordina todo tan bien como antes, pero igualmente, te escribo para que sepas, (ahora que sos toda una señorita), que tengo muchas deudas pendientes. Que necesito ir a saldarlas por que acá ya no tengo más nada, creo que ya te di todo a vos, ya tenés la edad suficiente, esta carta la escribí cuando tenías doce, eras toda una nena, pero le pagué a una persona para que te la envíe hoy. No busques una explicación a la fecha, solo quería asegurarme que seas mayor, y te pido perdón, por haberme ido cuando tenías dieciocho, es que no podía dejarte de un día para el otro. A pesar de que nos comunicábamos, quería que te vayas acostumbrando. Siempre te cuide a la distancia, y hoy más que nunca lo seguiré haciendo.
Duele muñequita, duele mucho y papá ya no resiste.
Y sí, esa frase era mía, nunca pude enamorarme de otra mujer.
Te quiero de forma desmedida, te voy a cuidar, sé feliz hermosa.


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Parte 5
"Corazón de madera"

No te das una idea de lo difícil que es encontrar una casa después de más de veinte años.
Esta todo cambiado, las calles son todas contramano, edificios hasta en el ojete. Pero la encontré, ahí estaba, la misma fachada de siempre, una casa antigua de chapa, pintada de gris, una puerta doble y una ventana con detalles pintados de un gris más oscuro, todo cubierto por telas de arañas en las ondulaciones de las chapas.
Toqué timbre, y salió ella.

—¿Sí, quién es? –preguntó
—Hola, mirá, aunque no lo creas, yo soy el Ruli, vos salías con un tal Gabriel ¿Te acordas?
—¿A quién buscas?
—¿Vos no salías con un tal Gabriel, hace como veinte años atrás?
—Gabriel… —y se puso pensativa— sabes que me suena
—Mónica, ¿Vos no sos Mónica?
—No, yo no soy Mónica
—Ah, esta bien… ¿Acá no vivía una Mónica?
—Si me das un segundo, ya te digo —entró a la casa y del fondo me grito —A ver, vení Raúl.
—Permiso —entré a la casa —No, no me llamo Raúl, soy el Ruli, antes tenia Rulos.
—Bueno es lo mismo, entra que hace frío. Si fueras un ladrón ya me hubieras robado, aunque no tengo nada de valor.

Nunca tendría que haber entrado a esa casa.

—Yo soy inquilina, pero cuando alquile está casa, en una cómoda, encontré esta cajita de madera. Tiene fotos, hay cartas, una cadenita, yo la guarde por si alguien venia a recogerla. Ya paso mucho tiempo, y nadie se acerco.


En la tapa de la caja difícilmente se podía leer “Mónica” como si se hubiese escrito con esmalte para uñas. Al abrirla, hermano, mira lo que te digo, había muchas fotos, en todas estaba Gabriel con ella, abrazado, dándose besos, sonriendo, feliz, no sabes lo que fue ver a Gabriel con una sonrisa después de tanto tiempo.
Empecé a mirar y abajo de todo se veía un sobre escrito en imprenta con una letra adolescente que solamente decía “Gaby”.
Cuando lo agarre, hermano, pensé que me moría de un infarto, se me caían las lágrimas solas pero la mujer muy amable, me alcanzo un vaso de agua, me senté como pude y tenia el sobre en frente, me desparrame en la mesa. ¿Qué tenía que hacer?
Habría y cerraba los ojos como un zapallo a ver si el otro se me aparecía de nuevo y me daba alguna señal, pero nada, no apareció.
Guarde el sobre en la cajita.
La inquilina me contó que la que estaba viviendo anterior a ella, la dueña de la casa se había ahorcado cuando era jovencita, se le humedecieron los ojos cuando me lo relataba. Yo no la conocí, pensá que esta casa estuvo desabitada muchos años me dijo.
Que miedo tenía, escalofríos, mezcla de sentimientos, estuve tentado de preguntarle a esta mujer si me podía acostar un rato, la cabeza se me partía, me caía, me estaba derrumbando de la silla.
Le deje la caja a ella, junte fuerzas y me fui.


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Parte 4
"Gaby"

Y ahí estaba sentado, con el corazón en la mano, muy agitado, todo se empezó a nublar, veía todo gris me sofocaba, tenia calor y frio, hasta que encontré la paz al cerrar los ojos. Cuando los abrí, estaba el Gabriel sentado al lado mío, de la locura, del miedo a morirme, ni cuenta me di de cuando se sentó.

—Qué fácil que es ayudar al otro ¿Viste vos? –dijo Gabriel
—Andá a cagar, vos me venís a pelotudear boludo.
—Asqueroso, hermano.
—¿Lo qué?
—El pedo que tenés, sarnoso, pasó el tiempo pero las mañas no las perdiste.
—No seas así, sabes que una petaca de whisky me hace bien, que no me emborracha. Che Gabriel, sos un hijo de puta, no sabés lo que te extraño, la puta, loco.
—Ya te pones melancólico, pasa que acá las visitas a la tierra son muy limitadas.

—Sí, pero yo te extraño, muchas veces me pongo a pensar que sería de nosotros a esta edad, la de putas, ya hubiéramos conocido a todas las putas del país.
—Che no hables de esas cosas, que si me llegan a pescar desaparezco de una.
—Todo bien, pero, yo no sé que haces acá.
—Estaba arriba, al pedo, y me dije, me le voy aparecer al Ruli así se caga de un susto… En realidad, vengo a pedirte un favor, necesito que le vayas a pedir perdón.
—Che, ¿No estoy muerto, no?
—No, boludo.
—Bueno, me quedo más tranquilo.
—Chau hermano –alcanzó a decir y al pestañar ya no estaba más.
—Chau mi vie…

Vos por ahí pensaras que este dialogo no existió, pero te juro que sí, por mi nena que existió. Tome el último sorbito que le quedaba a la petaca, me paré y empecé a caminar. Me fui hasta la casa de ella.

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Parte 3
"Valentía y cobardía"

Después de unos meses, volvería el Gabriel ganador. Ese flaco simpático, esa mezcla de pibe del interior con porteño que es irresistible para cualquier mujer.
Pero ella, no sé si decir su nombre, creo que no corresponde, no tiene sentido, no afectaría en la historia, tranquilamente podría llamarse Paula, Carla, Jimena, Lorena, Yanina, o como tu ex novia.
Yo trato de no meterme en la vida de las personas, yo sé que él puede superar eso solo, de hecho todos podemos y si no puede siempre tendrá la opción de matarse. Aunque eso es una cuestión muy personal de él. Sí, tengo corazón, pero la muerte mis queridos amigos, es inevitable. Si lo salvas, lo hace al año siguiente. Esas decisiones no pueden cambiarse, y está en todo su derecho, al menos, yo pienso así, si una persona tiene el derecho a vivir, también tiene que tenerlo para finalizar su vida. Después de todo, tarde o temprano, nos vamos pa’ arriba.
Pero, hermano, matarte por una mina es muy triste. Yo se lo dije de una, si te pensás suicidar por una mina, te quitas la posibilidad de recibir su perdón. Eso que le dije, es una idiotez, mirá que después de tanto tiempo te va importar que una mina te pida perdón, déjate de hinchar. Pero a él lo retuvo un tiempo, hasta que no aguanto más y sí, se suicido.

Al principio me sentí culpable, al igual que él, tenia ganas de putearlo, de decirle que era un hijo de puta, un sorete, un cobarde, porque matarse con pastillitas es de puto. Si tenes huevos te pegás un tiro.
Por supuesto, que esto que estoy narrando ahora, paso hace unos años, no es reciente, es que me estaba por dormir y dije, que mejor que escribir un rato para sanar un par de heridas.
Discutimos con mi mujer, creo que me zarpé, estaba muy triste, es que ya soy un tipo grande, tengo cuarenta y cinco pirulos, todos sabemos que a esta edad las peleas son para siempre, y ahí me acorde de Gabriel, a sus veintitantos, cuando éramos dos guachos, cuando le dije a mi mujer que era una putita de mierda, me quede duro muchachos, me quede inmóvil, como si el tiempo hubiera retrocedido, tal cual la situación de Gabriel volví a ver todo, pero pasaba todo muy rápido, fue un flash. Gabriel insultándola a ella, pestañar y mi mujer ahí, con sus mismos ojos. Tenía los ojos de la novia de Gabriel. Los mismos.
Si seré maricón que me largué a llorar, como un nene, adelante de mi mujer, mi viejo, delante de ella llorando como un pelotudo. Que locura. No sabía donde meterme, agarre la campera y me fui a la mierda.
Camine como loco malo, que se yo, habré caminado como veinte cuadras, hasta que por fin me senté.


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Parte 2
"El Fantasma del perdón"

Esa noche no fue a pedirle perdón, ni siquiera tuvo el valor de llamarla por teléfono, nada. Ya el problema no era con ella, ahora era con él.
Después de esa noche, comprendió que el que había cambiado era él. Que él no era el mismo Gabriel, que ya nada era lo mismo en realidad.
Es que cuando un amor es todo, es muy difícil seguir viviendo. ¿Cómo se hace?
Fueron unos años de estar juntos, hombro a hombro, corazón a corazón. Se los veía unidos, si se caía uno el otro corría a levantarlo y eso es amor, que me vienen con canciones de Axel, amor es la mierda con la que hay que convivir todos los días. Amor es cuando te sentís sucio por dentro y viene alguien a limpiarte, a demostrarte que hay un ser vivo que tenga teta o tenga pito se preocupa por vos. Que va más allá de tu aspecto físico que le interesa tu integridad de persona, la incertidumbre de saber que hay en ese envase.
¿Cómo Gabriel iba vivir así? ¿Cómo iba a vivir? Después de tantas sonrisas, después de tantos abrazos, de esa caída de ojos que lo enloquecía.
¡Ay mi viejo, si te contará lo que eran juntos! Te caes de trompa al piso.

¿Sabes lo que es que te esperen solo para darte amor en esas noches de invierno, de lluvia, de agua en los zapatos? No te das una idea lo que él iba a extrañar esas cosas.
Pero el ser humano si algo tiene es esa tracción a sangre que sino se muere se cree inmortal. Todos volvemos a morder la manzana. Todos buscamos una piedra para tirar.
No sabes lo que es verlo todo el día pegado al telefono, esperando un sonido, al menos un llamado equivocado, o una puteada. Él ahora buscaba eso, necesitaba que ella le devuelva una por una las puteadas que le dijo.
Tanto tiempo amándola, tanto dar, y ahora, estaba vacío, pero con la copa llena de vino.
Sí, señor, el vino es más que un amigo, como decían en una vieja serie, aquel hombre que no sabe beber, no sabe vivir.
Y él buscaba eso, la puntita, el principio de un nuevo andar, pero estaba negado, no puedo mentir, estaba negado y ya no confiaba ni en su sombra. Mi viejo, no sabes la pinta que tiene el tipo este. Yo con esa facha, no estaría escribiendo historias.
Vos pensá que a mí todavía me queda grabada en la mente la cara de terror que tenía esa piba, imagínate ahora, lo que debe ser para él vivir con eso.
Es que después de esa noche, vino otra noche, y muchas noches más, y pasaron cinco meses de estar así.
Para mí esa noche era una anécdota, me acuerdo que estaba endemoniado, casi se me escapa una carcajada, porque jamás lo ves enojado a Gabriel, es raro, pero viste, es como dicen, los más tranquilos son los peores y creo que si en ese momento había una pared la rompía de un cabezazo.
Yo con el trabajo y los estudios, tenía poco tiempo para estar con él, nos veíamos los fines de semana, o cuando podíamos, muchas veces ni siquiera iba a la casa, ya que el no quería salir, se acostaba temprano, un vinito y a la cama. Un vinito, una cerveza y varias medidas de whisky, se arruinaba. Estar borracho es un atajo a la paz, es un atajo a olvidar culpas, penas, y perdones nunca recibidos.
Yo sé que si ella lo hubiese puteado un rato, muchas cosas se habrían solucionado, porque al menos te enojas, y tenés un motivo para olvidar, pero cuando tenés el culo sucio mi viejo, cuesta mucho dormir con eso.
Ahora estaba viviendo esa etapa de mierda, pero muy llena de enseñanza, la etapa del duelo, porque a los amores hay que enterrarlos. ¿Pero que pasa si se entierran vivo? No mueren, y nos sigue el fantasmita, el fantasma de mierda, la ilusión de ver a la persona en milésimas de segundos, estés donde estés, y no tiene límites, porque es tan puto que se te aparece hasta con la luz oscura.


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Parte 1
"Del nunca más me voy a enamorar de ninguna mujer"

Yo no sé, a decir verdad, no puedo precisar si esto le paso a un amigo, o si mi cabeza en este momento lo esta imaginando. Lo que recuerdo, es la expresión “Nunca más me voy a enamorar de ninguna mujer”.
Mientras escribo, las cosas se van aclarando solas, y sí, no estaba errado, esto le paso a Gabriel.
Creo que él fue el que lo dijo, lo dijo con una triste sonrisa, lo dijo porque lo dejaron. Porque una mujer le rompió el corazón. Despecho, bronca, impotencia, quizás le falto el coraje para putearla, y ahora eso repercute en su vida. Yo me ofrecí a llevarlo hasta la casa de ella para que la mande bien a la mierda.
Al final no fuimos hasta la casa, el destino quiso que la encontrara en el boliche, borracho, con justas razones y ella con otro flaco, ahí donde solía sentarse con él, cuarta mesa contando de atrás para adelante. Ella del lado del pasillo frente al ventanal y él al costado muy cerca de ella.
Gabriel llegó como pudo, sí, estuve mal, lo sé, pero no podía impedirle ese momento, era la situación perfecta, el lugar, la hora, estaba borracho, todo se dio para que la insulte, la degrade y que mejor que hacerlo delante de otro tipo y si tenía que pelearse lo iba a ser, porque tiene la motivación de un hombre dejado. Caminó derecho sin chocarse a nadie, es como que el alcohol se le evaporo en un instante, como si no hubiera tomado una copa, ahí la tenia a la muy putita.

Ni siquiera había pasado un mes, que digo mes, semana, hacia exactamente cinco días que ella lo había dejado, una tarde lo encontré arruinado en la puerta de su casa.
Que más da, anda y putéala le dije, y se mandó. Llego hasta la mesa, ella lo miro sorprendida, quizás era miedo más que sorpresa, pero él solo quería putearla, decirle alguna pavada, decirle que le había cagado un pedazo grande su vida, en fin, que era una mierda, una trola, cosas que decimos cuando estamos borrachos, porque no solo prometemos cambiar, también mentimos.
Lo cierto es que se acercó, y le dijo, que era una hija de puta, que se había cagado en todo, que él se rompió el orto para que ella sea feliz, que no podía creerlo. Ella por supuesto, no reaccionó. El flaco que estaba con ella se paró, y ahí me acerque yo, solo para llevármelo, alejarlo, ya estaba saldada la deuda, ya podría dormir tranquilo.
Salimos del boliche, y caminamos unas cuadras, caminamos porque estaba tenso, porque necesitaba relajarse, encima no fuma, tenia un volcán dentro de su ser.
Luego de unas cuadras casi de funeral, nos sentamos.

—Gabi, ¿estás mejor?
—No, esto duele mucho
—Viste, amar duele hermano, amar.
—No, es algo raro, tengo una decepción enorme, no protesto, no se le movió un pelo. No tiene sangre, ella no era así.
—Todos pensamos así, que si vamos, la puteamos, la degradamos un poco, la herimos, sanamos nuestro dolor, un pensamiento estúpido.
—Es que yo quería hacerlo, tenía muchas ganas de mandarla a la mierda. Pero no estuvo tan bueno, ahora me siento como el orto.
—¿Te sentís muy mal?
—Sí, creo que me voy a morir.
—Anda y pedile perdón
—Estás loco, ¿cómo le voy a pedir perdón?
—Decile que estabas borracho, que te perdone
—No me va a perdonar

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Parte 4 - Final
"Tu belleza es como un resplandor"

En cinco horas más, ya estaremos llegando. Lucas está dormido como un bebe, yo en realidad lo quiero, siempre me costo tener una relación estable, porque yo sé como soy, no soy un hipócrita, soy muy exigente conmigo y con los otros. Yo necesito comprobar que cada cosa este en su lugar, que todo funcione bien, que nadie me rompa las pelotas. Porque mi carácter es así, no sé si todos los putos son así, pero yo soy así.
A Lucas lo conocí gracias a Luis, él me dijo que tenía un amigo para presentarme que era bueno, que por ahí de entrada me iba a caer mal, pero que en el fondo era una excelente persona.
No sé si es amor puro, dudo mucho que realmente me vuelva a enamorar, pero lo quiero mucho a Lucas, ya hace unos cuantos meses que lo conozco, yo sé que es una persona especial, que es por así decirlo, un despistado, un boludo.

Se hace querer muy rápido, bueno, demasiado rápido porque al segundo día de conocerlo ya estábamos encamados, mirando los Simpson, y él fumándose un cigarro, cosa que detesto que fume en la habitación, pero todavía no se lo dije, porque me da cosa estar siempre encima, siempre retándolo como si fuese la madre. Es que lo quiero tanto, que a veces me cuesta controlarme, y él me dice que se está encariñando conmigo, que lo que más le gusta de mí, es que lo cuido, que siempre lo llamo para ver como esta y eso. Entonces me es difícil ponerme un punto, o decir, hasta acá. No es raro, pero muchas veces después de retarlo no puedo contener esas ganas de besarlo, y ver su cara de sorpresa y es una alegría que me llena el corazón. Es mi cable a tierra. Por eso le dije de venir a España, para que tengamos libertad, para que podamos besarnos, tocarnos el culo, caminar de la mano y gritar que somos putos sin problemas, sin que nadie nos mire mal.
A pesar de que en España son un poco más conservadores, lo saben disimular, no te muestran una cara de tengo ganas de vomitar como en Argentina. No son tan altaneros. Y además, mi sueño era ir a España.

—Luqui, ya estamos por llegar, falta poco…
—Bueno, ¿me tapas?
—Dale —Agarre una frazadita azul que me había traído la azafata hace un rato, y a pesar de que tiene el mismo grosor de un pañuelo descartable abriga bastante, y lo tape.
—Gracias —Me sonrió y cerró los ojitos.
—De nada —M-e l-o c-o-m-o. Ven lo que les digo, es un amor.

Escasean putos así, y yo digo puto, no digo gay, por que gay es como si fuésemos marcianos. Somos putos, nos gustan los hombres, no somos gays que nos gustan los gays, como si tuviéramos una etiqueta que dice “Gay” pegada en la remera. No, somos putos. Personas normales, cagamos, comemos y dormimos, y cogemos igual que todo ser vivo. Somos hombres con pelotas que si hay que cagarse a trompadas lo vamos hacer, y si hay que amar, también lo vamos hacer. Porque somos personas, no gays.

—Lucas, Lucas, ya estamos por aterrizar, creo que eso es el aeropuerto
—Bueno

El aterrizaje fue más tranquilo. Se movió un poco, ya que siempre se sacuden en los aterrizajes, algún que otro escandaloso insulto, pero fue peor el despegue.
Por fin me saque ese cinto de mierda que es más incomodo que los pendejos que estaban sentados adelante.
Antes de bajar fui al baño, por que del cagazo que tenía no había ido, me explotaba la vejiga.
Salgo del baño, Lucas estaba en el pasillo con el bolsito esperándome como un caballero. Y al dar los primeros pasos, escucho una voz femenina que me llamaba;

—Señor, señor…
—¿Sí?
—Acá le conseguí el agua
—¿Qué marca es señorita?
—Villa del Sur
—No, cuando tomo Villa del Sur, me provoca mucha acidez. —Respondí esa incoherencia y seguí caminando.
—Sos puto cuando querés —me dijo Lucas, mientras se reía y le sonaba el celular.
—Seguro que ese celular no lo apagaste en todo el viaje, vos sos más puto que yo.
—¿Cómo sabías? Te quiero tonto.
—Yo también, hermoso —le di un bezazo de película. Estaba pleno.



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Parte 3
"Será un melodrama vulgar"

—Ey… —escucho que me llama Lucas, seguido de un leve golpe en el hombro.
—¿Qué?
—Voy por el level 0…
—¡Qué bueno! Ya lo das vuelta.
—No, el level 0 es como un nivel infinito que las piezas te bajan a los ganchos, mirá, mirá como juego, apenas las ves, es muy difícil, acá es cuando realmente la cabeza te empieza a funcionar, donde desarrollas la inteligencia, porque este juego es para eso, para desarrollar partes del cerebro que por X motivo no se desarrollan solas, a no ser que reciban un estímulo, una…
—Dios, ¿Sos neurólogo?
—Listo, no te hablo más.
—Bueno, gracias. Yo voy a dormir.

Dormir, lo que se dice dormir, es imposible. Estoy tranquilo, porque no es que solo no puedo dormir arriba de un avión, sino que me cuesta dormir hasta cuando me llevan en auto, prefiero convertirme en zombi a dormirme en algo que tenga movilidad. Es una cuestión mía, la de saber que si estoy dormido estaría indefenso y no podría hacer nada, cosa que si estaría despierto tampoco podría hacer nada, pero es más fuerte que yo, solamente cierro los ojos y descanso un poco la vista, me relajo.

—SOY EL QUE NUNCA APRENDIÓ DESDE QUE NACIÓ COMO DEBE VIVIRRRRR EL HUMANOOOOO LLEGUEEEEE TARDE AL SISTEMA, YEAHHH…

Simplemente abro un ojo para confirmar que es Lucas. Sí, trajo el mp3. Lo golpeo, gesticulo que se saque los auriculares y delicadamente le digo:

—Luqui, ¿da para que escuches música vos solo?

Se saca el auricular derecho;

—¿Qué?
—¿Si da para que escuches música vos solo?
—Uy perdóname, ¿está muy fuerte?
—No, estás cantando
—Ah, es que viste que yo NO ME ESCUCHO

Tiro del cable y le saco el otro auricular.

—Seguís gritando Lucas, yo te quiero, pero no me vuelvas loco, intento dormir, nos quedan unas cuantas horas.
—Ok, perdóname
—Todo bien

Voy a pedirle un agua porque ya es insostenible que a cada rato me pregunte si necesito algo.

—Hola, sí, quiero algo, ¿serías tan amable de darme un agua mineral?
—Sí, como no ¿Con gas o sin gas?
—Con gas, por favor
—Alguna marca en especial, tenemos; Villa del sur, Villavice…
—Cualquiera
—Bueno, entonces la elijo yo —Me hace sonrisita falsa
—Dale, a ver si aprendiste algo en el curso de elección de agua mineral —Sonrió, también falsamente para devolverle el cumplido.
—Me va a tener que disculpar, agua con gas no tengo acá, tendría que ir al compartimento. Enseguida se la traigo, caballero.
—Bueno dame un agua sin gas, no te preocupes, no quiero causarte ninguna molestia.
—Señor, la molestia me la causa si no me deja ir hasta el compartimento a traerle un agua con gas, como usted solicito
—Señorita, solo quiero un poco de agua, la que tenga a mano
—Señor, a ver si nos entendemos, su deseo real es un agua con gas, y aquí complacemos a todos nuestros pasajeros, además, esa señora que esta parada en el fondo, justo al lado del parlante, es mi jefa, ruego que la mire disimuladamente, sonría y gesticule “un gracias” porque sino, me van a despedir, hoy es mi primer día, y no puedo pasar más de cinco minutos hablando con un pasajero
—Gracias, espero el agua con gas



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Parte 2
"Estoy tan cansado que no tengo fuerzas para discutir"

Podría haber viajado con Luis, pero no tenia la plata, quizás porque no trabaja.
Con Lucas apenas nos estábamos conociendo, pero él tiene muchísima plata, es más, le dije de ir a España hace un par de meses atrás y me dijo que venía, ósea el tipo me afirmo que venía, le dije dos o tres veces que era a Europa, que no era a San Telmo, me respondió que me quedara tranquilo.

Ya en vuelo, paso lo peor, el despegue, esos minutos de mierda que hace que el avión se sacuda para todos lados me genero una sensación de que el piloto falto a la clase de despegue y no tiene la más mínima idea de cómo se maneja este avión. Yo pensé que nos hacíamos mierda, como se hicieron pelota los de Lapa hace un tiempo atrás.

—Que copado ¿Cuándo aterricemos será igual? —dice Lucas sonriente como si le causara satisfacción
—Ojalá que no, si quisiera joditas así, me iba al Parque de la Costa.
—Che ¿qué te pasa?, estás nervioso, disfruta el viaje
—Como queres que no este nervioso, primero, vos con ese celular de mierda…
—Ya lo apagué
—...después este despegue horroroso…
—Son así
—…y ahora falta que se pare un pelotudo de estos y diga que son terroristas y listo. Voy, le paso la pija por la boca al piloto, le pego una patada al vidrio, y me tiro por la cabina al vacío.

Silencio.

—Ahora que estamos acá… —empieza Lucas, mientras yo, miro fijo a la nada por la ventana —Ey, no te vas a dormir eh, mira que sino el viaje se te va hacer larguísimo. Mira lo que traje —abre la mochilita, y saca un tetris.
—¿Vos querés que yo salga mogólico de este avión, que me divierta con un Tetris todo el viaje?
—Bueno, loco, lo traje así armábamos un torneíto por puntos
—¿Un torneíto? Somos dos y vos queres jugar un torneíto de Tetris, no hay juego más idiota que el tetris. Un juego que lo inventó algún pajero que aprendía a programar, seguramente, porque en esa época no había Internet. Y claro, para una manga de mediocres fue el primer juego y los marco a fuego, entonces, defienden y admiran y dicen que se divierten jugando al Tetris. Vamos hacer una cosa, ganaste el torneo, no pienso jugar a ese juego para nerds, pelotuditos retros.
—Listo, pero después no me vengas con déjame un partidito...
—No, no voy a pedirte ese juego mugroso

¿Qué cosas se pueden hacer arriba de un avión?
Nada. Absolutamente nada, es aun peor que estar preso en Olmos, al menos ahí te rompen el culo. Acá nada de nada.
Comer, chupar, comer, chupar, comer, chupar, harto me tiene la pelotuda esa que no deja de ofrecerme cosas, señor quiere una almohada, señor quiere algo para beber, señor, señor, ¡Quiero que me dejes en paz, conchuda!
Sabes que pasa, que si esto explota, nos morimos, de toque nos morimos. Nos desintegramos, como el de Francia, que se hicieron mierda y no saben a donde carajos fueron a parar, es más, creo que todavía los están buscando.
Viajar en avión y con Lucas es un sacrificio enorme, algo que realmente si antes lo hubiera imaginado, no lo hacia.



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Parte 1
"Intento reír"

Está lloviendo. Odio la lluvia, me pone nervioso, me pone histérico (aún más), me pone requeté pelotudo y necesito comer. Necesito mate bien caliente, música. Odio los truenos, porque me hacen cagar todo, siempre fantaseo que un rayo me va a caer en la habitación y obviamente me va a desintegrar.
Solo una vez tuve un cagazo gigante, enorme, mi primer viaje en avión. Después, ya sabía como era la historia, los otros fueron más tranquilos.
Nunca viajen en avión si realmente tienen miedo. Puede ser una experiencia totalmente traumática y créanme que sacara lo peor de ustedes al instante.

Y ahí estábamos con Lucas, era chico tendría unos 23 años (que placer decir que sos chico cuando tenés más de 30), nada de primera clase, no, bien pobres.
Nos sentamos juntos, yo del lado de la ventanilla, la azafata rogándonos a todos que apaguen los celulares, que se abrochen los cinturones, y por si eso fuera poco, parecía que rezaba cuando te hablaba por el aparatito ese que es tipo un microfonito.
Alcanzó a decir “Les deseamos un buen viaje, y gracias por volar…” que Lucas, sin dejarme escuchar el final de su monologo lo interrumpió diciendo;

—Nos matamos man
—Cállate idiota
—Nos matamos man, nosmatamos
—Lucas, tranquilo
—Man, te juro que nos vamos hacer mierda, esto ya lo soñé, vos del lado de la ventana y yo acá
—Lucas, la puta que te parió, sabes que no me gustan este tipo de chistes
—Bueno, que mala onda, así se nos va hacer largo el viaje

¿Es pelotudo? Sí, muy. Pero queremos conocer España, es como un sueño de chicos, o al menos mío. Ahorre todo un año para poder ir, todo un año.
Como es costumbre en él, no apago el celular.

—Lucas, el celu
—Sisisisi es un mensaje
—Lucas, si la mina dijo que lo apagues es porque debe ser grave
—Si no escribo este mensaje prefiero morir por una interferencia de mierda
—Ok, mirá, te voy a ser sincero, este viaje, me costo mucho, pero mucho, yo no sé si a vos realmente te interesa hacerlo, pero a mí sí…
—Ey, ¡ya estamos despegando!
—Sí, creo que sí

Todo este pájaro metálico comenzaba a moverse, porque seria muy extraño que todo se moviera menos el avión. Allá íbamos, España; Barcelona, Madrid, Ibiza tierra de españoles contaminadas por el cáncer de la sociedad Argentina. Que belleza.

—Che pero anda el celular, yo pensé que no andaba.
—Ojalá te explote la batería en la mano, que un vidrio de la pantalla se te incrusté en el ojo, por mogólico nomás.
—El último que mando, posta
—Oka



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Parte 3 - Final
La vieja

¡Ay hijo, puede ser que nadie ordene acá, mirá, que hace esta revista en el piso! tu padre parece un nene, se queja por todo, a ver si venís a poner un poquito de orden, recién decía que el café era feo, y más vale que es feo, es de hospital, que se piensa este.
Hoy le dieron el alta a tu compañero de habitación, él estaba igual que vos, ¿Sabias?, pero se recupero, y al poquito tiempo ya entro en rehabilitación, macanudo el chico, me dijo que cuando vos estés mejor, él te va a venir a visitar, por que él decía que a la noche, no se sentía solo, por que estabas vos, y que a pesar de que los dos estaban iguales, ambos se hacían compañía.
Cuando vayas para casa, fíjate que en nuestra cuadra, hay una sorpresa, que no te puedo adelantar nada por que los chicos son cómplices, y yo quiero que sea sorpresa.

Te tengo una mala noticia hijo, hoy se me cayo el celular de tu padre y lo rompí, igualmente no lo usaba, te comento así cuando salís de acá no te perdes de nada, y es igual que si estuvieras en casa.
Los chicos sacan un demo, con tus grabaciones, creo que se les dio estaban como locos por venir a contártelo, pero solo pasan familiares, lo de Laura es una excepción por que le dijimos que era tu prima igual los médicos no son zonzos, pero nos dejaron que ella pueda entrar igual, yo les traigo facturas todos los días, así ellos te cuidan mejor y también es un agradecimiento.
El otro día pensaba hijo, ¿No querés que te ordene el cuarto?, por que la verdad, que es un bolonqui, yo no se como vivís ahí, igual, no toque nada eh, te juro, se que te molesta que entre a tu cuarto, lo mire de la puerta nomás, tu viejo es el que pasa más tiempo en casa, si, aunque no lo creas, esta de amo de casa, ¡tenes que volver urgente! así te reís conmigo, es un desastre, el otro día hizo la cama, y puso la sabana al revés, puso primero la sabana y después el cubre colchón, cuando nos acostamos parecíamos una empanada, una locura, pero es tan tierno hijito, tu papá es tan valiente, aunque se queje, yo lo amo mucho al viejo, y él te ama hijo, no sabés cuanto te ama y cuanto te extraña. Tenés que estar internado más seguido, se hace más humano el viejo, si me escucha me mata, pero bueno, no quiero ser tan dramática, ni aburrirte, se que a esta edad los papás nos volvemos aburridos y densos.
Ojo con Laura eh, mirá que esta muy muy pegoteada a vos, no sé que estará pensando esa chica, pero a mí todavía no me oficializo ni me comentó nada, esta así como demasiado preocupada por vos, yo no se si a esa chica le gustas o ella gusta de vos, pero igualmente la flaca es buenita, tiene como un ángel ¿no?, yo creo que por ahí hacen buena pareja, ya se, ya se que no te gusta que hable de mujeres con vos, y que nunca me contas tus cosas, pero bueno che, soy tu madre.
Dame tu mano, ahí esta, sentís mis caricias hijito, a ver, hagamos un juego, yo te pregunto algo y vos me respondes, moves un dedito, abrís los ojitos, o algo y ahí yo sabré la respuesta.

¿Vos vas a salir de esta no?

No mi chiquito, no me lagrimee que me parte el corazón.



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Parte 2
Laurita

Hola Mau, bueno, hoy traje una canción sola, por que se me rompió la impresora, y no pude sacar la otra y tampoco quería repetir, además si la escribía vos sabes que mi letra es re fea y después seguro que no me la iba a entender, siempre que escribo nerviosa después no entiendo nada, traje “un poco de amor francés” pero te la canto antes de irme por que sino me da vergüenza, soy re tímida, seguro que vos lo estas disfrutando guacho, por que siempre me hacías pasar vergüenza, igual te confieso que me encanta eso.
Solo por esta noche, te voy a decir algunas de las cosas que me gustan de vos, pero por hoy, por que después me vas a contar vos lo que te gusta de mí. Sino no tiene gracia.

Arranco, a mi por ejemplo me gusta cuando venís al colegio y me decís que estas cansado, y también me gusta pelearte y no entender como podes estar cansado cuando recién te levantas, ¿De verdad estás cansado?, encima, tu vieja me dice que vos dormís un montón. Yo no me explico.
Otra cosa que me gusta, es cuando me preguntas en el quiosco si quiero algo y aunque te responda que no, me compras algo, no sé, calculo que pensaras que soy una estupida que no sabe que comprar cuando va al quiosco, pero en verdad no quiero que gastes plata o me compres chocolates, ¡ay, pero cuando lo haces, me volves loca nene!.
Y lo nuestro es re loco, Mauri, por que vos si te pones a pensar, hace como cinco años que nos conocemos, y somos súper amigos y nunca nos zarpamos ni nada, yo nunca tuve un amigo tanto tiempo, generalmente me duraban menos, por que siempre al final se terminaban confundiendo los tantos y bueno, todo terminaba mal o nos terminábamos distanciando, pero con vos es todo diferente.
Igualmente, es lo que yo pienso, capaz que estoy equivocada, y nada que ver, igualmente por ahí podríamos que se yo, no sé, salir un día, ir a cenar, pero no se como explicarte, de otra forma, no como vamos siempre, aunque no lo creas, me estoy poniendo colorada, y me da un poquito de vergüenza hablar de esto, pero creo que me gusta estar con vos Mau, es como que me haces bien, por que hoy, por dar un ejemplo, rendí mal Matemática, sí, la vieja me desaprobó, por que me decía que tenia la carpeta incompleta, desprolija, yo le dije que tenia un par de quilombos, pero ella ni mosqueo, me desaprobó, pero lo importante es que yo te veo a vos y me olvido de eso, ¿me entendes?, es como que vos me das paz, algo raro, como que todo gira entorno a vos, y es re maravilloso que pase algo así, yo no se si a vos te pasara lo mismo.
A ver, yo ahora te agarro la mano, si vos me vas entendiendo me apretas o moves algún dedito o algo, dale, ahí va...

Bueno, no importa igual, soy re cargosa, discúlpame, bah, ya me conoces en realidad, pero bueno, cuando salio tu viejo me dijo que te cuente lo que hablé con él.
Y te cuento esto, te leo la canción y me voy para casa, por que ya es muy tarde. Yo le decía a tu viejo, que vos eras re buenito conmigo, y que, nada, eso, que vos eras bueno y que capaz que me gustabas un poco, y que no sabía si decírtelo, entonces primero se lo dije a él, no que me gustaba él eh, que me gustabas vos. Y bueno él me dijo que por ahí vos quisieras saber eso, entonces yo ahora te lo digo, y sí, me gustas, mucho, y te amo y perdóname si me pongo mal, pero no es que lloro por tristeza ni nada, lloro porque te amo y quiero verte bien, Mau, entendes, yo quiero que vengas conmigo a la plaza, no sé, viajar en ómnibus, andar en bicicleta, cualquier cosa Mau, yo te amo y me cuesta horrores cantar estas canciones y todo, pero quiero que sepas que no estas solito, que yo, los chicos y tu familia están esperándote con los brazos abiertos, como antes.
Te digo la verdad, me voy un poquito más aliviada, como que me saque una mochila re grandota de encima, y eso, que te quiero mucho mucho mucho y que nos vemos mañana, ¿Si?, cuídate bebe.



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Parte 1
Viejito

No son las cinco de la mañana y todavía te espero. Ya te llame tres veces al celular y no contestas.
Y todavía te espero, tu cuarto sigue en un completo desorden, intacto.
Si me levanto todas las noches a ver si estas durmiendo.
Y te dije, yo te dije que me avises cuando llegabas. “Al menos despertame, golpéame el hombro para saber que ya llegaste” no seas pesado viejo, respondiste.
La única forma de verte es sin dormir, es que si me duermo hijo, cuando despierto, preparo el desayuno para dos.


Ya se que soy un pesado, y que siempre te rompí las pelotas, pero no me gustan estos tiempos que estamos viviendo, vos no me entendes, pero la cadena no se tiene romper. Seguro es la hora, ya digo cada estupidez que no me entiendo ni yo, deja, vos no me hagas caso, papá esta con vos.
Pero te juro que cuando llego a casa lo primero que hago es llamarte al celular, y me enojo, de cabrón nomás, me enojo por que no me atendes.
La vieja, te cuento, esta enloquecida, hoy me saco el celular de la mano y lo tiro contra el piso, ¡con lo que valen esos aparatos! lo hizo mierda contra el piso.
Vino Laura, trajo facturas, ni se te ocurra decirle esto a nadie, pero hijo, cuando salgas de acá, te invito un café en Mc Donald, como cuando salíamos del club, este café de acá, es intomable, yo entiendo que es un café simbólico, por que siempre fue feo, ¿Te acordas cuando me operaron del corazón? vos mismo me dijiste que el café era horrible, viste, habré perdido el pelo, pero mi memoria sigue intacta.
Ah, te decía, Laura, sabés que me dijo, ya me parezco a tu vieja trayéndote chusmerios, me dijo que le gustas, viste que yo te decía pelotudo, que era buena chica esa, y vos te hacías la estrellita, bueno, me dijo que ella esta rezando todas las noches para que vos salgas. Y sabés que, mirá lo buena que es, ella es la que te canta canciones a la noche. De esa banda que vos escuchas, los de ricota, no me acuerdo el nombre, pero ella me cuenta todo, siempre viene con una carpetita y tiene todas las letras. Es un amor.
Acá los médicos, dicen que estas más mejor, pero que se yo hijo, te digo la verdad, yo te veo como siempre.
Es más, espero ansioso que te pongas el morral ese que usas vos y te vengas para casa, extraño el quilombo que hacías con la banda esa de atorrantes, no quiero que me tomes como un chusma ni que me meto en tus cosas, pero hoy escuché a los chicos decir algo de un contrato, de un disco, un demo ¿puede ser?, bueno, algo así, están todos afuera del hospital con guitarras y todo, yo no se si de acá vos los escucharas, pero se quedan toda la noche tocando abajo, con este frío, están locos, de seguro los van a rajar del hospital en cualquier momento, por que acá si haces mucho bolonqui te fletan enseguida.
Yo les dije que se vayan a sus casas pero son cabeza dura, uno del fondo protesto “Y dejar al mejor bajista del mundo solo, ni empedo”.
Te contaba, la vieja, no sabés, las cosas que esta haciendo la vieja, yo no se, me parece que cuando salgas de esta me divorcio, se puso con tu prima a pintar un pasacalle que dice tu nombre bien en grande, “Mauro, el barrio te pide de rodillas que no lo abandones”, a los pibes se le ocurrió la frase, por que es de una banda, que tiene un nombre de tango que ahora no recuerdo, pero que a vos te gustaba, digo, que te gusta mucho.
Saque vacaciones en el laburo, la verdad que algún día las tenia que sacar, ya estaba un poco cansado y además quería venir mas seguido a quedarme con vos, hace tanto tiempo que no hablábamos, una “bocha” como decís vos, y esta bueno esto, la verdad, digo que el lugar es muy lindo, a pesar del olor a hospital que ambos odiamos, el lugar es lindo, yo acá tengo un agüita mineral, la mesita de luz, esta la tele en frente, creo que estamos mejor que en casa hijo, cuando salgas nos venimos a vivir acá.
Te compre esa revista de rock que vos compras, así a la noche la leemos, en la tapa están Los Gardelitos, che que bien que se visten, están con saco, camisa, sombrero, unos genios, dice el titulo que están por sacar un nuevo cd, y que tocan el 22 de Septiembre, por ahí llegas para esa fecha, lo que si avísale a la vieja así te lava las pilchas, por que aparte, hijo, aparte, esta súper haragana, ¡no sabés!, hace dos semanas que no cocina nada, no lava, las cosas de la casa las hago yo, tenés que salir urgente, imagínate vos el domingo, cuando miremos el partido y la vieja se nos retobe y no nos prepare ni el fernet ni la picada, la acogotamos.
Bueno, ya es hora de salir, esta por entrar Laurita, te quiero hijo, nos vemos en un rato, ¡no te muevas de acá!, perdón por los chistes, es que me sale así, igual vos te deberás estar cagando de risa, seguro, si no te conoceré.



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Parte 5/5 – Final
“Prende la luz”

Ya ahí, ocultos, no podía lograr captar la atención de Guillermina que no dejaba de mirar hacia la pileta para ver que hacia Felipe. Me sentía un tarado pero lo disimulé al ponerme al lado de ella, ahora éramos los dos espiando la pileta. Yo por dentro me moría de risa al saber que cuando salga el gordo Felipe ninguno de los dos estaríamos, la intriga de saber cual sería la reacción.

Hasta que de golpe el gordo Felipe salió agitado a flote, con la piedra en la mano. Se mantuvo ahí y podíamos verlo flotar en el centro de la pileta.
De pronto escuchamos un grito desgarrador y lo vimos hundirse al instante. No sé bien lo que pasó, fue el miedo lo que me dejó quieto, inmóvil ahí mirando todo. Guillermina comenzó a llorar y de un golpe me empujó y corrió hacia dentro de la cocina, cuando entró pudo observar al bañero. Y sin hablar se quedó congelada mirándolo, se acercó el bañero preocupado, y sólo la veía ahí, dura, llorando. Mientras que ella en su desesperación intentaba decirle que en la pileta Felipe se estaba ahogando, solo atinaba a señalar la pileta.
Fue todo un caos, en dos segundos todos estaban alrededor de la pileta, la rodearon y se lo podía a ver a Felipe flotando boca arriba. Blanco.
El bañero se tiró y lo sacó, pero fue tarde, Felipe ya estaba muerto.
Y yo todavía seguía atrás del baño. Sentado contra la pared. Llorando, sabiendo que algo había pasado, sin saber que tan grave era.
Vino Guillermina y me dijo que teníamos que ir a contarle al bañero lo que pasó y yo le dije que no, que no dijéramos nada, que nos iban a meter presos.
Y todo se dio así, nunca dijimos nada. Nunca se lo contamos a nadie. Y nunca, nos volvimos a ver.
Cuando no me puedo dormir, intento esconderme atrás del baño, ese baño umbrío.



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Parte 4/5
“Comienzo de los días que vendrán”

Después de tres días de colonia, ella se intereso por mí. Se ve que el juego no le gustaba mucho, pero a mi me favoreció. Lo único que recuerdo es que yo estaba feliz porque ella quiso saber mi nombre.
Es feo o raro; o normal a esa edad decir esto pero yo extrañaba a Nicolás, es como que me faltaba un cómplice, me faltaba esa única persona que conoces cuando estás en un lugar ajeno. Una sensación así sentía de a ratos, igualmente era mi oportunidad de acercarme a Guillermina.

Y lo logré nos sentamos juntos a comer el sándwich de jamón y queso, un sándwich muy rico o al menos a Felipe le gustaba por que tardaban más en preparárselo que lo que él tardaba en comérselo.
Aunque todos los días eran la misma rutina esa tarde varió, dio un vuelco que lo recuerdo hasta el día de hoy.
Ahora veinte largos años después al cerrar los ojos puedo trasladarme exactamente al lugar en donde pasó lo que jamás tendría que haber pasado.
Al terminar de almorzar teníamos una hora de descanso para que la comida pueda bajar, en pocas palabras para hacer la digestión.
Nos sentamos al borde de la pileta Guillermina, Felipe y yo. Felipe era realmente insoportable, quizás era por que en el colegio los amigos lo molestaban demasiado y encontró en nosotros una situación totalmente distinta en donde lo tratábamos normal, como a cualquier otro chico.
Suele ocurrir eso de chico, el humillar a las personas simplemente por diversión. El complot de varios chicos contra uno.
Y fue en ese instante en que le propuse a Felipe jugar a bucear. Jugar a ir a buscar la piedra al fondo de la pileta. Pero con la única condición de que no se podía abrir los ojos. Y accedió.
Todo surgió por mis ganas incontenibles de preguntarle a Guillermina si quería ser mi novia. No había forma de poder quedarme a solas con ella, ya que me daba mucha vergüenza decirle algo si alguien más estaba ahí.
Arrojé la piedra al medio de la pileta y el se zambulló de cabeza. Al mismo tiempo que el entraba al agua agarré a Guillermina del brazo y la arrastré conmigo, hasta que empezó a correr, nos escondimos atrás del baño. Ella no entendía nada, y yo estaba decidido a preguntarle si quería ser mi novia, de cualquier forma, novios sin beso, que más da, estaba loco por ella.



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Parte 3/5
“Soñar es peligroso”

Toda la amistad que un niño puede tener a los once años de edad se convirtió en un enamoramiento precoz cuando Nicolás se enfermo y falto una semana a la colonia.
Su falta provocó un acercamiento forzado a Guille y ahí fue cuando mi amor aumento y el solo hecho de ver su forma de ser, de niña tímida, de señorita educada, buena, gentil, simpática, pero al mismo tiempo peleadora, fue lo que me obnubiló por toda mi estadía en la colonia.

—Nicolás se enfermó, no viene —me dijo
—Uhh, pero nosotros ¿Seguimos siendo amigos? —pregunté
—Y sí, ya somos amigos
—Bueno

En esa época estaba el cólera y mi mamá estaba preocupada por eso. Recuerdo que ni bien se entero que Nicolás estaba enfermo corrió al teléfono a llamar a la madre de él. Por suerte y para mi suerte la madre de Nicolás le comentó que sólo era una gripe. Pero igualmente ya estaba educado para esa enfermedad. Siempre andaba con mi cantimplora de jugo de manzana con agua previamente hervida. No me dejaba comer frutas si yo no las lavaba, es decir que a la hora de intentar alimentarme o tomar algo se me venía a la cabeza mi mamá aclarándome todo.
Después de hablar con Guillermina salí corriendo al baño. No sé si fueron los nervios o qué pero me agarraron unas ganas terribles de hacer pis. Ahí supe que cuando me pongo nervioso me agarran ganas de hacer pis.
Y es hasta el día de hoy que sucede lo mismo. Los nervios pareciera que los canalizo meando.
Volví al lugar y ella ya no estaba más, pude observar que se había metido a la pileta, estaba en la parte bajita por que no sabía nadar. Yo tampoco sabía, ni quería aprender, sólo quería estar con ella, así que junte valor, agarré la pelota de plástico y me metí a la pileta.
Flotando, abrazando a la pelota que estaba bajo mi panza me fui acercando a ella;

—¿Jugamos a la pelota? —pregunté
—Bueno

Nos pusimos a jugar y en eso se acerco Felipe, nos miraba desde el borde. Lo invité a jugar con nosotros, y nos quedamos un montón de tiempo jugando hasta que llegó la hora de almorzar.

—Vamos a comer y después seguimos jugando —le dije a Guillermina.
—Bueno, vamos —respondió.
—El último que llega es cola de perro... —Dije y salí corriendo.

Sólo el gordo Felipe venía corriendo atrás mío y en un acto de caridad reduje la velocidad y él me pasó al grito de “Sos cola de perr...” tristemente no terminó de decir “perro” que se mató de un golpe. Aunque mi corazón y mis ganas de mostrarle a Guillermina lo rápido que corría decían una cosa, tuve que hacer otra, frené y lo ayudé a Felipe a pararse del suelo.
Y fue en ese instante en que Guillermina me alcanzó con su caminata de princesa perdida en el bosque y me dijo;

—Corres rápido. ¿Cómo te llamas?
—Cristian —respondí.
—Ah –Sonrió y siguió caminando.

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Parte 2/5
“Locura de locuras”

Fue en el primer día en que la vi, tal vez, si el recorrido no hubiera empezado por la casa de ella ahora estaría contando otra historia, pero por suerte no fue así.
Cuando subí al colectivo con mi bolsa de caramelos ahí estaba ella. Sola, sentada en el último asiento. Y yo, siempre fui un cagón, me senté en el anteúltimo asiento.
Pero no dude en darme vuelta y apoyado en el apoya cabeza del asiento, le ofrecí caramelos, más bien un trueque;

—Te cambio, ¿los verdes claros por los verdes oscuros?.
—No
—¿Los rojos por los verdes oscuros?
—No
—¿Cuál queres por los verdes oscuros?
—Dos naranjas.
—¿Dos naranjas?
—Si
—Bueno... igual, no los quería.

Y me volví a mi asiento. Siguieron recolectando chicos por todo el barrio y se subió Nico, un compañerito del colegio. Pude respirar al saber que alguien conocido venía a la misma colonia que yo.
Al verlo mis ojos se agrandaron y mi cara gesticuló una sonrisa, una especie de invitación a que se siente conmigo. Pero no la entendió y se sentó con Guillermina.
Fue en ese momento en que me volví a dar vuelta;

—Hola Nico, ¿Vos también venís a la colonia?
—Sí, yo ya vine el año pasado, es re genial la colonia.
—¿Y vos? —le pregunté a Guillermina.
—Es la primera vez —respondió tímida.
—Ahh... igual que yo. ¿Son amigos?
—Sí, somos amigos —respondió Nicolás.
—¿Y yo puedo ser amigo de ustedes?
—¿Puede? —Le preguntó Nicolás a Guillermina.
—Sí —dijo Guillermina.
—Sí, podés —afirmo Nicolás.
—Bueno

Y me volví a dar vuelta. Era lejos la colonia, y por fin alguien se sentó conmigo. El gordo Felipe.

—Hola —dijo.
—Hola —respondí.

Esa fue toda la charla, creo que era hiperactivo ese chico. No dejaba las piernas quietas y hablaba mucho, desde ese día y hasta el último día en que estuve en la colonia se la paso jugando con un autito, pero un autito diferente a los demás porque volaba. Y se paseaba por todo el colectivo haciéndolo volar hasta que lo retaban y le decían que se siente porque si el colectivo llegaba a frenar se podía golpear.
Una arboleda rodeaba el predio enorme, un sendero de conchilla, unas macetas, la tranquera y por fin, llegamos a la colonia.
El colectivo siguió hasta el final, se podía ver una pileta, al costado un caserón, un quincho, una estructura de material pequeña, esos eran los baños. Comenzamos a bajar del colectivo. Entramos y nos hicieron sentar en el pasto formando un circulo gigante justo al lado de la pileta. Y empezamos a jugar, un juego que se llamaba, Nombre y animal. En donde todos teníamos que decir nuestro nombre y un animal preferido. La finalidad del juego era conocernos por que ganamos todos y el premio era un alfajor de chocolate Guaymallen que lo teníamos que comer en el comedor en el momento en que nos preparaban una taza de matecocido para desayunar.
Nicolás, Guillermina y yo éramos inseparables. A todos lados íbamos juntos, inclusive en los juegos siempre nos elegíamos mutuamente para que nadie quede afuera.
Si bien por esas cosas de niños mucho no me hablaba con Guillermina, más que nada por la timidez que hasta el día de hoy me sigue atormentando les puedo asegurar que fuimos pequeños grandes cómplices de una experiencia inolvidable.



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