Te Cortaría en Mil Pedazos : relatos, historias propias. Resucitandote en cada historia. | Weblog de Cristian Sena

Parte 3
"Valentía y cobardía"

Después de unos meses, volvería el Gabriel ganador. Ese flaco simpático, esa mezcla de pibe del interior con porteño que es irresistible para cualquier mujer.
Pero ella, no sé si decir su nombre, creo que no corresponde, no tiene sentido, no afectaría en la historia, tranquilamente podría llamarse Paula, Carla, Jimena, Lorena, Yanina, o como tu ex novia.
Yo trato de no meterme en la vida de las personas, yo sé que él puede superar eso solo, de hecho todos podemos y si no puede siempre tendrá la opción de matarse. Aunque eso es una cuestión muy personal de él. Sí, tengo corazón, pero la muerte mis queridos amigos, es inevitable. Si lo salvas, lo hace al año siguiente. Esas decisiones no pueden cambiarse, y está en todo su derecho, al menos, yo pienso así, si una persona tiene el derecho a vivir, también tiene que tenerlo para finalizar su vida. Después de todo, tarde o temprano, nos vamos pa’ arriba.
Pero, hermano, matarte por una mina es muy triste. Yo se lo dije de una, si te pensás suicidar por una mina, te quitas la posibilidad de recibir su perdón. Eso que le dije, es una idiotez, mirá que después de tanto tiempo te va importar que una mina te pida perdón, déjate de hinchar. Pero a él lo retuvo un tiempo, hasta que no aguanto más y sí, se suicido.

Al principio me sentí culpable, al igual que él, tenia ganas de putearlo, de decirle que era un hijo de puta, un sorete, un cobarde, porque matarse con pastillitas es de puto. Si tenes huevos te pegás un tiro.
Por supuesto, que esto que estoy narrando ahora, paso hace unos años, no es reciente, es que me estaba por dormir y dije, que mejor que escribir un rato para sanar un par de heridas.
Discutimos con mi mujer, creo que me zarpé, estaba muy triste, es que ya soy un tipo grande, tengo cuarenta y cinco pirulos, todos sabemos que a esta edad las peleas son para siempre, y ahí me acorde de Gabriel, a sus veintitantos, cuando éramos dos guachos, cuando le dije a mi mujer que era una putita de mierda, me quede duro muchachos, me quede inmóvil, como si el tiempo hubiera retrocedido, tal cual la situación de Gabriel volví a ver todo, pero pasaba todo muy rápido, fue un flash. Gabriel insultándola a ella, pestañar y mi mujer ahí, con sus mismos ojos. Tenía los ojos de la novia de Gabriel. Los mismos.
Si seré maricón que me largué a llorar, como un nene, adelante de mi mujer, mi viejo, delante de ella llorando como un pelotudo. Que locura. No sabía donde meterme, agarre la campera y me fui a la mierda.
Camine como loco malo, que se yo, habré caminado como veinte cuadras, hasta que por fin me senté.


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3 Comentarios:

# Myself dijo...

La verdad increible hace un tiempo que te sigo en twitter debido a que me parece muy interesante tu blog. Las historias son demasiado atrapantes gracias por compartirlas!.

# Carmen Conde dijo...

Buff... al terminar de leer se escapa un suspiro. Primero, por esa capacidad de narrar desde una cierta "frialdad" la muerte de un amigo... y más un suicidio. Segundo, porque tienes la capacidad de tomar el punto de vista de alguien de cuarenta y tantos y hacer que me crea cada cosa que siente. Y por último, porque logras que esa "frialdad" de la que te hablaba antes sea nada más que una forma para un fondo que en realidad está hecho mierda. Eres un maestro... pero qué dura está resultando la historia. Obvio que porque consigues hacernos entender sus sentimientos y eso es algo enorme. Felicidades.

# rro. dijo...

A mi parecer, resulta dura no porque sólo conseguís hacernos entender sus sentimientos, sino todo. Absolutamente todo.

¿El hombre de las cuatro décadas se casó con Paula? ¿Carla? ¿Jimena? ¿Lorena? ¿Yanina?

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