Te Cortaría en Mil Pedazos : relatos, historias propias. Resucitandote en cada historia. | Weblog de Cristian Sena

—Después de coger con él, cuando te acostas en la cama y mirás el techo pensas en mí.
—¿Y vos que mierda sabes, pelotudo, quién te pensas que sos?
—A todos nos pasa. Te pones agresiva porque sabes que tengo razón.
—No, porque decís cualquier pelotudes.
—Nos vemos, me tengo que ir a las 11 empieza House.

 La chicana siempre da resultados, al menos, se puede utilizar con ojitos celestes.
Ojitos celestes es así, es muy tierna, pero es de las mujeres que te pueden llegar a volver loco. A rebajarte a lo más profundo, a someterte a un pensamiento ajeno y creerlo tuyo.
Esa fue mi última charla, me destrozo. Pero escape escuchando música, un cobarde en stereo. Fue un escape un poco peligroso y complicado, desperté en otro lugar, no se cuanto hace que paso eso, pero lo recuerdo y me da bronca. Y me recomendaron que escriba.
Tampoco hay que echarle la culpa a ojitos celestes, no, acá no hay culpables, es cuestión de adquirir experiencia para enfrentarse a todo tipo de situaciones, ahhh ya basta de eso, es siempre la misma mierda y llegué a la conclusión de que el culpable de todo soy yo.
Creo que no me presente, aunque no interesa mi nombre ni a que me dedico, soy uno más del montón, y ojitos celestes es una más del montón, somos miles de millones de personas situados en lugares estratégicos para hacernos mierda. A cada ratito.
Pero no todo es tan así, hay recuperados que son felices, hay personas que están cuando todos se van, y esos, son los protectores. De esos hay que aferrarse, y ojitos celestes es uno de los protectores, que se está recuperando. Y entonces, son pequeñas pruebas que tiene que superar, ahhhhh basta, no es así tampoco, es todo una cagada, la vida no es un cómic, no existen los recuperados ni los protectores.

La esperanza la tienen los soñadores, a esos, ante ellos me saco el sombrero, porque no se involucran en nada, los soñadores, al igual que los ilusionistas que manejan las situaciones en una ilusión constante, en donde si llueve, ellos salén a correr, por que el agua que cae los limpia, es por eso que cuando llueve, uno ve gente correr (al menos yo acá veo a muchos correr), es porque ellos aman limpiarse, pero son malvados, por que son los que más mienten. Y creen que el agua lava todo, ahhhh basta, no hay soñadores hay pelotudos que no se la juegan por nada y que después se creen que la tienen clara, pero viven una realidad soñada, y los ilusionistas, ¡Qué ilusionistas!, si cagar a tu esposa o novia es creerse Houdini, están totalmente enfermos.
Y después vengo yo, una mezcla o la suma de todos ellos (casi escribo la suma de todos los males), y después viene ojitos celestes, una mezcla de mí y todos los pelotudos anteriores.
Somos todos yo y yo soy todos. Todas son ojitos celestes, y ojitos celestes, hoy por hoy, es mi todo.
Ahhhh es un grito, es el grito que sale cuando ya no das más.
Pero la noche no se acaba, y todavía quedan mil noches mas. Quien sabe, quizás esté ojitos celestes en el bar, o quizás, ya no este mas.
Todos tenemos miedo, pero lo sabemos llevar. Y cuando uno lo confiesa ahí lo pierde, porque el miedo, nunca se debe confesar.
Yo no le tengo miedo a nada, solo a la mentira.

 —¿Me dejas por House?
—No te dejo, porque nunca estuvimos unidos
—¿Y entonces por qué me insultaste?
—Yo no te insulte, simplemente repetí una frase de esa serie, y vos lo tomaste personal. ¿Cómo yo te diría algo así?
—Ah, esta bien, entonces perdóname.
—Todo bien

 Ella nunca vio House. Yo tampoco entiendo a House, por eso no lo miro. Pero en ese momento estaban pasando esa propaganda en el hall. Y aunque esa frase no es de ahí, tengo mucha creatividad para inventar cosas.
Como les venia contando, nosotros, los tímidos, los que estamos encerrados en nuestra religión, la cual es muy buena y muy mala como todas las religiones, es que se puede utilizar a la mentira para decir las cosas. A diferencia de los cagones, que mienten con el único fin que es para hacer daño.
Mi nombre es Matías, tengo 34 años. Soltero. Interno del borda, amante del Haloperidol, intento conquistar a una chica, y no sé como hacerlo.
No soy tímido, ni cagón. Ni todos los anteriores.
No sé si soy Matías, nunca estoy seguro de nada, la edad si es 34 por que es la edad de Cristo.
Todo esto venia a que quiero salir de acá, y llevarle flores al bar a ojitos celeste, y saben que es lo que más me duele y lo que más miedo me da, es que cuando salga de acá (por qué pienso escapar, y espero que me ayuden cuando este allá afuera) es a no poder encontrar a ojitos celestes por ningún lado, ni tampoco saber si ella tiene ojitos celestes, o eran ojitos verdes, o ojitos marrones, o ojitos color miel, o grises, o fucsia, entonces no tengan miedo si ven a un hombre con flores perdido por la ciudad, hablando solo, observando a toda mujer que pase a su lado, por que puedo ser yo buscando a ojitos celestes, ayúdenme, no me dejen solo, que todos necesitamos de alguien que nos ayude, o al menos que nos escojan como compañeros en una aventura tan complicada como es el amor, yo quisiera aferrarme a su pelo, y volar, volar... ahhh basta, ya no aguanto más. Estoy cansado, pero realmente muy cansado. Debe ser el Haloperidol o el lorazepam, o las benzodiazepinas. O todo junto.

Quisiera cerrar los ojos… un momen… que quizá… la vuelva a… ver.

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