Te Cortaría en Mil Pedazos : relatos, historias propias. Resucitandote en cada historia. | Weblog de Cristian Sena

Por las noches, escucho su voz. Me despierto llorando, por un error que cometí hace años. Cuando era chico, era un boludo importantísimo, nunca supe decirle a mi papá que no quería jugar fútbol, que no me importaba su felicidad al comprarme botines para que entrene. Que lo mío, no era eso. Siempre trate de hacerlo feliz, aunque descuidara un poco mi felicidad. Tampoco quiero ser muy dramático, es una pavada dirán ustedes.
Pero no, todavía escucho su grito, no lo puedo olvidar. Me aterró y fallé. No lo culpo a él, pero se con toda certeza que él me obligó a fallar.
Jugaba de dos, defensor; ultimo hombre, el que charla con el arquero.
Hice de todo en mi paso por el fútbol. Sin dudas no tengo nada que envidarle a Maradona, él no es solo lo máximo en el fútbol, sino que también tiene mucha plata, muchísima, y la vivió toda. Es que cuando uno es chico, Maradona solo es un ídolo futbolístico, ahora cuando uno crece, se da cuenta que Maradona, no es lo que pensaba que era.
Pase por dos clubes en toda mi carrera. Me retire en el ultimo, este se llamaba “Trabajadores de la Carne”, sí, no es nombre de club de fútbol, pero bueno, se llamaba así, que mas quisiera yo que fuese “Manchester United Football Club” llegan a comprender el grado de chetaje que tiene ese club, es inmenso.
Situación, rubia platinada, metro noventa, buenas lolas, buena cola, flaca, hija de padre millonario;
—¿Y vos que haces de tu vida?
—Juego al fútbol en Trabajadores de la Carne.
No hay vuelta atrás después que digo eso.
El otro club era “Estrella de Berisso”, ese dentro de todo, no era tan ridículo. La camiseta era rayada, blanca y negra, le decían “La Cebra”. En Trabajadores, la camiseta era un naranja cegador. Creo que desde el nombre hasta la camiseta pasando por los jugadores, hicieron todo mal, fue un fracaso.
Mi paso por Trabajadores sin dudas, cambio mi vida.
En Estrella, era chico, calculo que seria a los 10 años, siempre fui defensor, suplente, por que el defensor que jugaba era un pibe súper desarrollado y no podía, pero ni empedo, podía competir con él. Así que me tenia que comer el banco para entrar unos cinco o diez minutos. Estar sentado en el banco para mi era lo mismo que estar en la cancha. La misma función, yo a esa edad, cuando entraba, me sentaba en el área, y empezaba hacer montañitas de polvo, hacia muchas, por todo el área en diferente lugares. Nose sinceramente si estaría pensando en poner minas, en que el jugador se podría tropezar o simplemente demostraba mi rechazo hacia el fútbol. Mi padre de fondo decía “Cristian, párate, ¿Qué haces jugando con tierra?” yo fingía no escucharlo. Pobre papá que humillación. Todos los padres se reían de él, y yo, no digan nada, pero también me reía por lo bajo.
Luego desistió y me dijo subliminalmente si quería dejar de ir a jugar al fútbol. Me dijo textual “Te compro una computadora, ¿queres?”, yo estaba enfermo con el Family Games, no me importaba una computadora si no sabía que carajo era. Luego cuando la encendí, no entendía ni mierda, mi familia mirando como atontados, y todos esperábamos que haga algo, y nada, solo se prendió y arranco en Windows 3.11, con ventanitas hasta el cansancio, cada click que hacías abría otra ventanita, y así fue como deje de jugar en Estrella. No volví nunca más, ni siquiera a ver a mi hermano, él fue un gran arquero, la mayoría de los trofeos y placas que adornan mi casa, se las gano él. No me influye. Él no sabe prender una computadora y yo sí.
Les juro que todavía escucho la voz, esto fue en Trabajadores. Mi vida cambio cuando entre a ese club, ¿Saben por que entre?.
Tendría doce o trece años. Era un club nuevo, quedaba muy cerca de mi casa y era muy tentador, ser titular. Igualmente a esa edad vivía al pedo, y mi mamá ya estaba preocupada por que mi computadora, ya era un poco más moderna y veía que me estaba atrapando, éramos uno los dos.
—Má, me voy anotar en “Trabajadores de la Carne” —se lo dije tal cual lo leí en el cartel. De memoria.
—Ya vas a tener tiempo para trabajar, ahora no, sos chico —respondió mi mamá. Esta bien, que estaba cocinando, que tendría mil quilombos en la cabeza, pero no puede responderme así. Por más cara de boludo que tenga, por lo menos si no sabes que es, pregúntame.
Le llego el turno a Papá, el saltaría de alegría, volvería a ser feliz, diría por el mundo, “Mi hijo más chico, es una aplanadora”.
—Pá, me voy anotar en “Trabajadores de la Carne Fútbol Club” —esta vez le agregue mas información, por las dudas.
—De enserio ¿En Trabajadores? —me dijo con una pizca de desilusión.
—Sí, en Trabajadores, de dos, defensor. —le respondí con toda la buena onda.
—¿Otra vez defensor? —me pregunto
—Si, me gusta defender —respondí, creo que era obvio.
—Ahh, si no haces lo que hacías en Estrella, yo te voy a ver en los partidos —me dijo eso y comencé a reír. Pobre. Ahora entiendo cuando le decía que jugaba el domingo, él me decía que tenia una reunión o algo que hacer y siempre iba mi mamá a verme.
—Vamos a comprar botines —le dije a papá.
—Creo que estas yendo muy rápido, por que primero no te anotas, capaz que ya no hay lugar, anda ahora anótate, veni y vamos a comprar botines —me dijo, iluso, como no va haber lugar en un club nuevo. Además se olvida que es Trabajadores.
Yo siempre le decía al Arquero, “no me la toques a mí” o me auto marcaba poniéndome atrás de algún delantero, no es que él se movía para desmarcarse, al contrario él se movía por que pensaría que lo quería dejar en off-side en un saque de arco. Los arqueros generalmente salen jugando con los defensores si no se la tocan directo a los delanteros. Pero era tanto el nervio que me daba tener la pelota en los pies, que siempre la perdía. Entonces corte por lo sano;
—Vos, a mí no me la tocas —le dije al arquero, tratando de ser serio.
—Bueno, esta bien, la próxima salgo jugando con vos, es que viste como son los partidos, por ahí no me doy cuenta —se excuso el Arquero.
—No, no me entendes, vos a mí, no me la tocas, no me la toques, no salgas jugando conmigo —le aclare.
—Ahh bueno, como quieras —respondió sin cuestionar un por que.
Bueno y esa voz que les cuento, que hasta el día de hoy la escucho sale de ese mismo club.
Fue el Domingo 16 de Noviembre, aproximadamente 16:32 recuerdo patente, la hora, el día y el lugar. Jugábamos de Local, teníamos Técnico nuevo, obviamente éramos un rotundo fracaso nos alegrábamos cuando perdíamos uno a cero. Que nos metan un gol solo era un triunfo para nosotros. Un técnico nuevo, como en todo club siempre se rumorea. Los rumores eran falsas acusaciones o futuras verdades. En este caso fue la segunda opción, “Miren que Raúl los va a tener cagando”, “Raúl te mata, te hace correr como un loco”, “Ojo que no le gusta perder”, “Dicen que grita mucho ese Raúl” entre otros rumores.
—Chicos, les presento a Raúl —dijo el presidente del club.
Raúl frente a nosotros. Su saludo fue.
—Hola, soy Raúl —emitió esas tres palabras y se me vino a la cabeza la serie “Nam, primer pelotón” cuando el sargento grita “Soldados, me escuchan” y los soldados responden “Sí, mi señor, fuerte y claro”, igual. Raúl nose si sabia de fútbol, tampoco sabía donde se había metido, pero siempre gritaba, era su pasión, él decía “El fútbol no es para maricotas, acá hay que dejar todo viejo, como yo dejo a mi familia cuando vengo a los entrenamientos y a los partidos. No voy aceptar maricas que lloren al perder un partido. No voy aceptar derrotas. No voy aceptar llorones que pregunten “¿Cuándo entro?”. No voy a dar consejos que no estén relacionados al fútbol”.
Eso decía Raúl, con un técnico así, ¿Cómo no salir campeones?, ahora que lo pienso, Raúl tenia muchos problemas.
Y la voz que escucho, es la del mismísimo Raúl. Pedirle un segundo para ir a tomar agua era cosa de estar cinco minutos juntando valor. Para decirle.
—Agua, por favor —agonizando en sudor.
—Agua, Raúl, puedo, agua.
—Sí, un minuto, trote lento —Miraba el reloj y te respondía así.
Y ya faltaba poco para que termine el partido, y el dos siempre es el ultimo hombre. Si te pasan, es lo más probable que hagan el gol. O haces faul o hacen el gol.
La pelota venia en el aire. Tome distancia, con la seguridad de mandarla a la mierda. Bien lejos, era mi oportunidad de demostrarles a todos que no solo soy un enfermo por las computadoras, era la hora de que mi padre llorara de emoción al ver que su hijo era un gran jugador. Todos miraban la pelota, toda la gente, inclusive yo, la veía en el aire y pensaba “Hija de puta, no sabes como te voy hacer volar” le agarre odio, tanto odio en esos segundos en que estaba en el aire, que no me importaba nada. No era un partido mas, era mi orgullo.
Yo ya estaba jugado, la bocha se me venia, pensé en pararla de pecho y darle de bolea, pero ni empedo, tampoco ser tan fanático. Entonces opte por pegarle un derechazo así como venía.
Raúl en el banco se comía las uñas, pero él provoco que yo falle. Él no tendría que haber gritado. Fue tanta la presión, que perdí la concentración.
La voz y la frase que escucho por las noches es;
—¡¡¡CRISTIAN, NO TITUBEES!!!
Eso fue lo que grito Raúl, cuando la pelota estaba apunto de recibir mi pie derecho, automáticamente gire mi cabeza, lo vi a Raúl;
—¿Qué no que? —le grite mientras me preparaba para el golpe.
Fue tanta la mala suerte que la agarre de costado, de chanflee y fue un pase excelente para el delantero del otro equipo que simplemente corrió hacia el arco y chumbo al arquero de una forma espectacular. Un golazo.
Raúl se agarraba la cabeza y se sentó en el banco, sin entender nada, seguro fue un pre-infarto.
Mi padre me aplaudió. Mi madre lloraba nose si de alegría o de tristeza, tal vez era vergüenza. La gente, simplemente hacia un murmullo en el cual no se podía entender una palabra.
Termino el partido. Lo primero que hice cuando llegue a mi casa, fue buscar en el diccionario la palabra “Titubear” ya que ni sabía que significaba, ahora es una palabra que jamás olvidare.
Después de ese día, solo volví al club para hacer mi ultimo entrenamiento, ya que el torneo estaba terminando. Salimos anteúltimos, y comprendí que no éramos los peores.
Y por las noches en mi pieza se escucha el eco de “Cristian, no titubees”.

Titubear: Oscilar, perder la estabilidad. Vacilar al hablar. Sentirse perplejo, dudar para resolver algo.

3 Comentarios:

# Anónimo dijo...

loco sos un groso de verdad...estan muy buenas tus historias...no se por q nadie comenta..pero te doy mis aplausos..la verdad me haces reir mucho...seguí así un saludo

ELdiabloROSARINO

# Carmen Conde dijo...

Acabo de estar contigo en una partido de fútbol, acabo de reír inmensamente... gracias por compartir esta historia. Por hacerlo con esa complejidad que parece sencilla. Y por lograr involucrarnos en esos recuerdos marcados a fuego!! Me quito el sombrero, caballero!!

# Tati Batagliese dijo...

me encantó nla historia. Creo que a esta altura si es graciosa, al menos sabiendo que no corrés detrás de una pelota y hacés otras cosas bien. Cuando uno entrena igualmente te exigís demasiado por tus viejos que quieren decir que sos el mejor...
Me encantó la forma de escribir que tenés!


saludos, pasaré más seguido

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