Te Cortaría en Mil Pedazos : relatos, historias propias. Resucitandote en cada historia. | Weblog de Cristian Sena

El tiempo pasa de una manera que da miedo, seguro cuando termines de leer este texto entenderás que estás más viejo y que no son locuras mías.
Yo no me doy cuenta cuando pasa el tiempo, como explicarlo; el paso del tiempo en mi caso se refleja en hechos, en cosas, en sentimientos, creo que hace unos años deje de medir el tiempo en horas, en minutos, hay días que parecen siglos y horas que parecen días.

¿Nunca sintieron que una semana fue un mes, y viceversa?. El paso del tiempo arrasa con todo lo que tiene a su paso, inclusive avejentándonos a una velocidad que ningún objeto podría alcanzar. Igualmente no le tengo miedo al tiempo y a lo que pueda ocurrirme.

El amor esta cambiando, ya no hay tiempos para amar a alguien, cada vez hay más gente sola, me acuerdo, cuando planeaba meses para declarármele a una mujer, con tartamudez incluida, cuando los nervios me hacían transpirar las manos, cuando ella se moría por demostrar que no tenia nervios, pero sabía que por dentro su corazón latía fuerte y hasta su voz cambiaba.
Ahí si que el tiempo no pasaba rápido, la ansiedad te hacia volver loco, la espera se asemejaba a una espera de hospital, fingía que no estaba preocupado, ¡Eso era tener miedo!, ese miedo se perdió.

¿Y ahora? Ahora ya no tengo tiempo para volver amar, para planear la declaración perfecta, la que sí o sí, tenias que hacer a la hora de conquistar una mujer.
Ahora no veo esas cosas, por ahí el ciego soy yo. Por ahí el tiempo paso afuera de mi pieza y adentro no. Tal vez mi joven barba me impide hacer cosas que antes la simple pelusa me dejaba.
Hoy en día me veo en los Bares y Cafés declarando mi amor, que formalidad.
En los mismo Bares y Cafés que antes yo miraba por la ventana como el hombre colocaba el anillo en el dedo de alguna bella mujer.
Antes las mujeres eran de un solo hombre, no había necesidad de ser infiel, ojo tampoco existía la pornografía social que hay ahora.
Tomamos uno o dos cafés y hablamos de una manera nostálgica, midiendo cada palabra, para no volver a mentirnos, sobre un posible futuro, por momentos sintiéndonos tan jóvenes, suspirando, disfrutando cada instante, yo besando su mano, mirándola a los ojos, buscando cosas afines, planeando salidas al cine y la vida nos pasa por al lado, como una brisa de primavera.

Es hermosa la sensación de volver a estar con vos después de tantos años. Nuestro dios, aquel que nos separo, se ve que algo nos quiere y se arrepintió.
Pensar que cuando te pedí la mano, tuve que hablar con tu viejo, Tano hijo’ e’ puta. Si me engrupió diciéndome verdades, sin anestesia, una tras otra, como tendría que cuidarte, como tendría que besarte, hasta me explico como tratar a una dama, como hacerle el amor, como consolarla, tu viejo me enseño el arte de amar, en una charla de corazón a corazón, de corbata a corbata, pensar que me quería como un hijo, que dios lo tenga en la gloria, era un buen tipo, lo recuerdo mucho, mucho aprecio.

Cuando terminemos el segundo café, nos volveremos a ver, nos llamaremos al celular, “al celular”, cada día más celulares en la calle, el cielo que antes nos pertenecía ahora nos queda chico. Hace minutos me pedías mi e-mail, ¡De que e-mail me hablas, no te hagas la pendeja!. Somos de la misma cosecha, con tu negación a usar lentes y tu adicción a que esté todo iluminado.
Yo sigo igual, todavía sigo llevando birome y papel en la camisa. Anótame tu teléfono y tu domicilio, paso a las ocho, te invito a cenar.
Desde que nos conocemos y aunque no lo puedan creer esta será nuestra primer cena, antes no podía invitarte a comer, no tenia plata, tenia que mantener a mi familia, pero ahora, por fin el jodido tiempo trajo una buena.
Te invitare a cenar, en el viejo Copetín allá en La Plata, luego pasaremos la noche juntos.
Mañana cuando te levantes con tus hermosas arrugas, y yo con mi panza de embarazado, feliz de estar a tu lado, nos bañaremos juntos sin vergüenza alguna y nos pactaremos un amor, como el de antes.

Así da gusto esperar la partida, aunque seria triste irme sin vos. Con mis miedos de perderte, he vuelto a nacer, si me siento un jovenzuelo cuando te miro a los ojos.
Creo que la utópica búsqueda esta por terminar, al fin podré disfrutar la vida.
Y me trae tantos recuerdos estar así de bien, tan jóvenes de mente, tan lucidos, si aún me da escalofríos pensar en la época en que el tiempo no pasaba, y el mundo parecía no tener fin.

1 Comentario:

# BenditaLuz dijo...

Cierto, desde hace unos años fui sintiendo el paso del tiempo no solo mirando el reloj o el calendario sino observando las cosas que hice, las que no, las circunstancias que me fueron llevando al lugar en el que hoy me encuentro.
No hay que tener miedo al paso del tiempo siempre que uno en ese recorrido siga creciendo, de a poco armando y tocando sus deseos, el tiempo ayuda a que lleguemos a tocarlos.
Que lindo el sudor de las manos nerviosas, la tartamudez, las mejillas coloradas! Especial la ansiedad de esos momentos.
Yo si! sigo creyendo que hay tiempo para amar y el dia que aparezca algun hombre y vuelva a planear una declaracion a tener la creatividad para cautivar a esa mujer! esa misma mujer le devolvera el sudor de sus manos y la tartamudez de sus palabras aunque continue existiendo la pornografia social. :)
A veces extrañamos lo que el tiempo dejo atras sin pensar que talvez fue para obsequiarnos algo aun mas lindo! y asi nuestra utopica busqueda llega a su fin!
Porque nada mas lindo que llegar a grandes y vernos reflejados en la mirada de la persona que amamos!
Encantador como siempre!
Caballero mis silenciosos aplausos.

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